16 / feb. / 2015

Futbolistas y redes sociales

José Antonio
Publicada por José Antonio

Futbolistas y redes sociales

Las sesiones han permitido reflexionar en grupo, con análisis de ejemplos prácticos y la exposición de los responsables del club, ideas esenciales, sobre el modo en que el jugador del Getafe debe gestionar su innegable legítimo derecho a relacionarse en el siempre complejo entorno de la comunicación virtual, en el entorno de las diferentes redes sociales, de amplio uso entre jóvenes y adultos en el contexto del mundo del fútbol.

El jugador de fútbol de nuestros días poco tiene que ver con el que, incluso, hace solo unos pocos años, llenaba los periódicos deportivos y desplegaba sus habilidades en los campos de todo el mundo. El jugador de fútbol de nuestros días es, en todos los sentidos, un jugador total. Su comportamiento no acaba cuando se pita el final de un partido. Ni por supuesto, tras el último entrenamiento de la semana. Vive las 24 horas. En la red. Y con él viven y se alimenta el llamado entorno futbolístico formado por prensa deportiva y los propios aficionados, ávidos unos y otros de conocer más cosas, interioridades, lo que piensa el futbolista más allá de su vida en el fútbol.  No tenemos más que ver la televisión o formar parte de cualquier red social, pongamos por ejemplo Twitter, para percibir el entramado de comunicación, opinión, reacciones e impacto que rodea cada cosa que hace este o aquel futbolista. Cada cosa que dice que hace, que se ve que hace, que opina, expresa, considera o valora…

El futbolista de hoy en día tiene en el horizonte tres retos que han de completar su crecimiento como futbolista. Tres objetivos que ha de hacer de él un deportista ejemplar. Tres objetivos que especialmente deberían adoptar los jugadores jóvenes, los que forman las canteras de los Clubs, los que ven, algunos cerca, la mágica posibilidad de llegar a ser futbolistas profesionales. Tres retos, tres objetivos y, también, tres principios que han de regular su conducta. En el campo y fuera de él. Y, fuera de él, de modo singular, en el citado mundo de las redes sociales. Hablamos de inteligencia, humildad y elegancia.

Inteligencia para saber leer su propia vida, su comportamiento, su modo de relación con el grupo del que forma parte. Inteligencia para estar y ser, con los compañeros, el entrenador, los contrarios, los árbitros, el público y, ojo, también con los periodistas. Ávidos éstos de cualquier noticia, de cualquier desliz que abone una crónica, un comentario, un titular, más o menos relevante. Inteligencia para responder a lo que se le pide, para medir las consecuencias de sus actos, para leer los partidos, sí, claro, pero para leer, por supuesto, su trayectoria, su propia vida. Y escuchar los consejos de quien tiene, lo quieran entender o no, más experiencia… Inteligencia, por supuesto, para saber ganar sin estridencia, alharacas ni atrevidos desmanes. Y para saber perder, claro. Inteligencia para escribir sobre que sentimos o pensamos. Sobre lo que pasó el domingo, sobre lo que dijeron u opinaron otros. Inteligencia para responder, con criterio y valoración de consecuencias, y no solo reaccionar sin más. En caliente. Sin más. Que lo lea todo el mundo. Es lo que pienso, pues allá va… Y luego pasa lo que pasa.

Humildad para crecer como persona. Para ayudar, ser solidario y buen compañero. Humildad para reconocer los errores. O los aciertos de los demás. También humildad para ganar y perder como un señor. Sin creerse nada en el primer caso. Reconociendo que las cosas son como son cuando acaban, en el segundo. Humildad cuando las cosas van bien. Y cuando no salen como queremos. Cabeza alta, dignidad y honradez en el campo, en la calle, y, hoy toca, en lo que decimos y escribimos en nuestros perfiles digitales.

Y elegancia. Elegancia en el campo. Sea el tipo de jugador que sea. Sean las que sean sus virtudes como futbolista en el campo. Técnicas, tácticas, físicas o psicológicas. Elegancia para salir con el balón jugado, sí. Y para hablar, opinar, valorar lo que ocurre a su alrededor, lo que hacen sus compañeros, su entrenador, los contrarios, los espectadores o los árbitros. Elegancia para gestionar sus dedos a la hora de escribir en su perfil en una red social. O, lo que es lo mismo, elegancia para pensar y reflexionar sobre lo que se escribe y las consecuencias de lo escrito. Elegancia para tocar el balón. Sí, pero también, para expresar, analizar o juzgar a los otros en una pantalla en blanco. Esperando darle al clic o al enter y ver volar, ya sin remedio, lo que tus dedos fueron capaces de expresar en forma de ideas, comentarios o, cuidado, juicios…

Nuestros chicos son inteligentes. Habrán captado la idea trasmitida por el Club. Estoy seguro.


Entrenamiento del Cadete 


AUTORES

José Antonio
(10  artículos)

Especialista en Psicología de la Educación y Deportiva. http://blogluengo.blogspot.com.es/

Carlos Enrique
(5  artículos)
Diplomado en Fisioterapia, doctorado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.
Fran Sánchez
(4  artículos)

Fisioterapeuta – Osteópata

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Fisioterapeuta – Osteópata

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Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte. 

Readaptador Físico.

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Masajista deportivo, Enfermero, Experto en urgencias y emergencias, Técnico superior en dietética y nutrición.

Ana
(2  artículos)

Especialista en Medicina de la Educación Física y del Deporte. Especialista Universitario en Traumatología del Deporte.

Paco
(2  artículos)

Especialista en Podología deportiva.

Cris Oyola
(1  artículos)
Especialista en Medicina y Cirugía. Especialista Universitario en Traumatología del Deporte.
Getafe Club de Fútbol